pastillas de freno cerámicas versus semi metálicas
Las pastillas de freno cerámicas y semi-metálicas representan dos enfoques distintos en la tecnología de frenado vehicular. Las pastillas de freno cerámicas, introducidas en la década de 1980, están compuestas de material cerámico denso mezclado con fibras de cobre, mientras que las pastillas semi-metálicas contienen entre un 30% y un 65% de metales como acero, cobre e hierro, combinados con modificadores de fricción y rellenos. Las pastillas cerámicas destacan por ofrecer una operación suave y silenciosa, y producen una cantidad mínima de polvo de frenos, lo que las hace ideales para vehículos de lujo y alto rendimiento. Ofrecen capacidades excepcionales de disipación de calor y mantienen un rendimiento consistente en diversas condiciones climáticas. Por otro lado, las pastillas semi-metálicas proporcionan un poder de frenado superior y una mayor resistencia al calor, lo que las convierte en la elección preferida para vehículos pesados y aplicaciones de alto rendimiento. Estas pastillas cuentan con una excelente conductividad térmica y pueden soportar temperaturas extremas sin experimentar desvanecimiento de los frenos. La composición de las pastillas semi-metálicas permite un rendimiento agresivo en el frenado, aunque pueden producir más ruido y polvo de frenos en comparación con las alternativas cerámicas. Ambos tipos ofrecen ventajas distintas dependiendo de las condiciones de conducción, el tipo de vehículo y las preferencias del usuario, con las pastillas cerámicas proporcionando generalmente una experiencia más refinada y las pastillas semi-metálicas ofreciendo capacidades de rendimiento robustas.